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Corazones de Barrio: el proyecto que tiene una nueva oportunidad

La iniciativa que combate la inequidad territorial se pausó por el estallido social.

El 20 de octubre del año pasado, iba a ser lanzado el primer piloto de Corazones de Barrio, un proyecto que buscaba entregar infraestructura de calidad a zonas vulnerables y con alta inequidad territorial de Chile. 

Se había iniciado un plan piloto urbano en Pedro Aguirre Cerda y uno rural en Padre Hurtado en los que también participaron distintas organizaciones civiles. Sin embargo, el estallido social y luego la pandemia congelaron los planes.

La historia

En 2018 la Intendencia Metropolitana puso en marcha Corazones de Barrio, cuyo fin era enfrentar el problema de la segregación territorial, traducida en la falta de servicios, equipamiento urbano y áreas verdes en diferentes comunas del país.

La idea era replicar un modelo desarrollado en Bilbao, España por la Fundación Metropoli y que instaló diferentes tipos de infraestructura en las zonas más periféricas de la ciudad.

En abril de 2019, el presidente Sebastián Piñera y la entonces intendenta metropolitana, Karla Rubilar, sobrevolaron Santiago para analizar distintos puntos de la ciudad. Al terminar el vuelo, Pablo Allard se llevó la tarea de idear un plan de intervención en las zonas con los índices más altos de inequidad territorial. Para eso, conformó un grupo con parte del equipo de Allard Partners junto a su hermano Francisco y Fernando Bravo, quienes trabajaron en conjunto con la ex intendenta metropolitana.

Para llegar a los lugares más segregados, el equipo se basó en el Indicador de Bienestar Territorial, desarrollado por la Universidad Adolfo Ibáñez en conjunto con la Cámara Chilena de la Construcción. Con eso detectaron las nueve comunas más vulnerables de Chile, entre ellas Pedro Aguirre Cerda, en la que iba a comenzar el plan. 

Pero ¿cómo derrotar la inequidad territorial? Francisco Allard, socio y gerente general de Allard Partners nos cuenta las tres claves para lograrlo.

El renacer

Luego de la pausa por el estallido social y la pandemia del COVID-19, los ministerios de Vivienda y Urbanismo y Desarrollo Social retomaron la iniciativa incluyendo también el factor de la integración social.

El primer paso será la comuna de Padre Hurtado, donde se instalará un centro cívico comunitario, infraestructura deportiva, áreas verdes, servicios básicos y otros equipamientos.

Los servicios que Corazones de Barrio ofrecerán dependerán de las necesidades y particularidades de cada territorio, una labor que ya se realizó en Padre Hurtado en conjunto con la Fundación Urbanismo Social, quienes hicieron una consulta ciudadana para conocer sus peticiones. Por eso mismo, cada Corazón de Barrio será diferente a los demás.

Además, en todos los proyectos se considerará el factor de la ciudad a 15 minutos, por lo que se crearán microcentros en zonas que necesiten equipamiento público o que estén altamente deteriorados. De tal manera, los habitantes de los sectores no tendrán que recorrer grandes distancias para encontrar áreas verdes o servicios.

Conoce más de esta iniciativa en la siguiente entrevista con Francisco Allard, socio y gerente general de Allard Partners.