Gonzalo Muñoz y el fin de la era Trump

“Estamos en una crisis que pone en riesgo la vida como la conocemos”
Valentina Essus G.

¿Cambió el escenario del calentamiento global tras la derrota de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos? ¿Cuánto tiempo perdimos como humanidad por el hecho de no contar con el compromiso de la mayor economía del mundo? 

Estas y otras interrogantes responde Gonzalo Muñoz, Champion de la COP25 y fundador de Triciclos, a horas de que el nuevo presidente de Estados Unidos, Joseph Biden asumió el poder.  

Con muchas promesas bajo el brazo que lo llevaron a triunfar en su carrera hacia la Casa Blanca, uno de los focos de la campaña de Biden fue la lucha contra la crisis climática y el retorno de Estados Unidos al Acuerdo de París. 

– La elección de Joe Biden, ¿es un alivio para el planeta en términos climáticos?

-Hay una serie de aspectos del discurso actual de Joe Biden que son tremendamente positivos para la agenda climática. El primero de ellos es que Estados Unidos vuelva al Acuerdo de París. Eso es un alivio del punto de vista de fortalecer el multilateralismo, fortalecer la capacidad de las naciones de llegar a acuerdos y avanzar en los compromisos asumidos y no dar pasos en falso que nos lleven hacia atrás. 

Es una señal muy potente a nivel interno, para poder movilizar el comportamiento tanto de la ciudadanía, como la economía, la cultura del país en esa trayectoria de energías limpias y carbono neutralidad y, por supuesto, manda una señal extraordinaria a otros países que tienden a seguir el liderazgo de Estados Unidos.

-¿Qué tan importante es que Estados Unidos se una nuevamente a la lucha contra el cambio climático?

-El compromiso se implementa, muchas veces, a través de acciones que llevan a cabo actores no estatales, en el caso de EEUU, por ejemplo, los estados federados son tremendamente importantes. 

Durante estos años hemos visto cómo a pesar de que el gobierno central decidió salirse del Acuerdo de París, se han creado acciones y coaliciones de actores no estatales cuya razón de ser radica justamente en ayudar a cumplir los compromisos de Estados Unidos para con el mundo, a pesar de lo que diga el gobierno central. 

Sí, obviamente que lo necesitamos. Todo país debe participar. Además, Estados Unidos tiene una implicancia gigante desde el punto de vista de las emisiones y de su rol, porque es la primera economía del mundo. Tiene, por supuesto, una capacidad de tirar el carro extraordinaria. 

“No existe esa supuesta tensión entre reactivar la economía y cuidar el medio ambiente y la sociedad”. 

-¿Perdimos tiempo de la batalla contra la crisis climática con Trump a la cabeza? ¿Cuánto?

-Se podría haber avanzado, probablemente, más rápido. Eso nunca lo sabremos. Pero ha sido también muy interesante cómo los actores no estatales, en este caso, estados federados, ciudades, empresas, inversionistas, sociedad civil y universidades, trabajando coordinadamente, han logrado mostrar que a la larga también les cabe la capacidad de llevar a cabo la acción climática a todos.

-¿Dónde debería estar el foco en la reactivación económica global post pandemia? 

-Hoy la mejor opción de desarrollo económico está, justamente, en las energías limpias, en el fortalecer nuestra capacidad de resiliencia, en inversiones que se hacen con foco en sustentabilidad, entendiendo que las inversiones deben tener criterios ASG (ambientales, sociales y de buena gobernanza) para tener un mejor desempeño financiero. No existe esa supuesta tensión entre reactivar la economía y cuidar el medio ambiente y la sociedad. Se deben hacer ambas cosas al mismo tiempo.

-Según el reloj del clima tenemos poco más de 7 años para combatir la crisis climática. ¿Es eso efectivo?

-La ciencia es muy contundente desde el punto de vista de cuál es el diagnóstico. No tengo ninguna duda de que estamos en una crisis que pone en riesgo la vida como la conocemos. Ese diagnóstico viene acompañado de un tratamiento para resolver el problema, lo que nos ofrece momentos muy concretos. Igual como pasa con las enfermedades, si no llevamos a cabo nuestro tratamiento, la enfermedad empeora. Y desde ese punto de vista, sí, esta década es absolutamente clave, es decisivo el que tenemos que lograr cerrar esta década con al menos un 50% menos de menos emisiones de las que tenemos hoy.