MÓNICA RETAMAL: “HAY 2 MILLONES DE PERSONAS AMENAZADAS DE PERDER SU TRABAJO”

La directora ejecutiva de la Fundación Kodea tiene claro que la automatización traerá consecuencias devastadoras en el mercado laboral. Por lo mismo, hace un llamado a abrir esta conversación y enfrentarla a nivel país.
Antonieta de la Fuente

No tiene Instagram. Mónica Retamal, la fundadora y directora ejecutiva de la Fundación Kodea, sabe bien cómo la tecnología puede escarbar el cerebro de las personas. Por lo mismo, optó por no sumarse a esta red social. “Soy adicta, súper adicta. Yo sabía que si me metía a Instagram no iba a salir nunca más. Hago el esfuerzo consciente de no estar pegada ahí”, dice. 

La periodista y empresaria lleva más de 20 años trabajando en la industria de la tecnología, ha creado varias empresas y aunque dice que no se siente “computina”, sí le apasiona la capacidad que tiene la tecnología para resolver problemas y escalar soluciones. “Ese ejercicio de estar con el ojo siempre puesto en el futuro, te crea una manera de ver las cosas muy diferente”, admite.

Hace cinco años ella lo vio. Acaba de cumplir 40 años y quería salir del día a día de sus empresas y dedicarse a otra cosa, algo con un foco más social, algo que le permitiera abordar cómo la tecnología estaba impactando la vida de las personas y la crisis de capital humano que ella veía que venía y de la cual pocos eran conscientes. 

“Me pasó algo bien fuerte. Me asusté. Sobre todo por esto que empezó a pasar con los niños. Este consumo de tecnología sin control, esta falta de entendimiento parental. Es como que tú tiraras al cabro a la mitad de la calle. Y me asusté porque me di cuenta que la gente no estaba entendiendo cómo profundamente iba a cambiar el mercado del trabajo. Y yo sí lo estaba viendo”, recuerda.

Así nació Kodea, la fundación que dirige, que en 2020 cumplió cinco años y que acaba de recibir el premio Visionarios JK del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, que reconoce las contribuciones de ONGs que desarrollan proyectos transformadores en América Latina y el Caribe en las temáticas de participación ciudadana, inclusión social y sociedades equitativas.

Kodea trabaja con tres focos: educación, donde el objetivo es que las ciencias de la computación sean parte del currículum que se enseña en los colegios; valoración social de las carreras tecnológicas; y capital humano, enfocado en reconversión laboral de personas cuyos trabajos se vuelvan obsoletos. Un fenómeno que se ha ido acelerando con la pandemia y que a esta emprendedora social le preocupa especialmente. 

“Se vino la noche”

Hija de un carabinero y una matrona, cuando chica Mónica tuvo que cambiarse de casa y colegio varias veces, lo que, reconoce, forjó su carácter adaptativo y abierto a los cambios. “Fue una enseñanza muy potente el darme cuenta que uno siempre puede cambiar y salir adelante. Es un aprendizaje muy valioso que me dejó mi familia”, dice. 

Esa capacidad de moverse rápido le ha servido en su carrera en el dinámico mundo digital, pero también le ha traído frustraciones en el ámbito de las políticas públicas que dependen del Estado que no funciona con la urgencia que muchas veces se necesita. 

“Me frustra mucho la burocracia, todas esas cuestiones me agotan. Deberíamos ir a 1000 kilómetros por hora y siento que tengo que retroceder a veces a 30 kilómetros por hora. Eso me agota por personalidad, soy muy acelerada y tengo la sensación de que vamos contra el tiempo”, reconoce. 

-¿Cómo la tecnología está impactando el mercado laboral?

-Cuando uno habla de transformación digital y cuando una empresa dice yo estoy en transformación digital, lo que están diciendo es que se están convirtiendo en un algo digital. Y eso se empieza a comer a las empresas, obviamente, porque tu todo lo puedes automatizar. Y eso, el impacto que tiene en la fuerza laboral es altísimo. Es altísimo.

-¿De qué nivel de impacto estamos hablando?

-En Chile hay al menos 2 millones de personas que están amenazados de perder sus trabajos y ser reemplazados y yo creo que nos tenemos que hacer cargo de eso. Sino se viene otro problema social de tamaño bien sideral. Y ahí hay todo tipo de personas. Desde los que tienen muy baja alfabetización digital y están complicados porque quedan fuera de muchas opciones laborales. Pero también hay mucho profesional que estuvo haciendo siempre algo que ahora desapareció. Y esa persona tiene que meterse en un proceso de upskillng para volver a sintonizar con las demandas que se están generando en el ecosistema laboral. Hoy día están amenazadas industrias completas, pero también transversalmente grupos de profesionales que tienden a desaparecer.

-¿La pandemia aceleró esta realidad? 

-Yo siento que sin duda la pandemia aceleró la conversación muy fuerte. Siento que las empresas dijeron, se vino la noche, esto ya no es una cosa que iba a pasar el próximo año. Van a morir muchas empresas, porque hay negocios e industrias que van a tener a desaparecer. Pero también hay muchas empresas que van a aparecer y que van a crecer de manera muy rápida y significativa. En la balanza vamos a ver unos cambios gigantes. Por un lado, se abren una cantidad de posibilidades para un montón de gente muy grande, pero por otro, hay un riesgo para quienes no no alcanzan a subirse a lo digital. 

-¿En términos de políticas públicas, vamos bien encaminados como país en ese sentido?

-Nos falta… Este país tiene un problema, o es el que a mi más me pesa: la falta de continuidad de la política cada vez que cambia un gobierno. No puede ser que empecemos a inventar la rueda cada cuatro. El Estado para echar a andar una iniciativa se demora un año y medio y estos son músculos que hay que ir entrenando mucho rato para que empiecen a operar. En ese sentido todo el mundo de las ONG tienen una tremenda contribución que dar a la continuidad.

Seres digitales

Los próximos años Kodea tiene metas ambiciosas. Por un lado, seguir escalando en su programa de Talento Digital para reconversión laboral y, por otro, avanzar en temas educativos. Ya cuentan con dos programas La Hora del Código y Los Creadores, pero el plan ahora es dar un salto: lograr que al menos el 10% de las escuelas del país cuenten con un desarrollo digital en el currículum escolar.

“Es importante ir instalando la importancia de que los niños no solo consumen tecnología, sino que aprendan a crear tecnología, aprendan programación, aprendan de robótica. Y eso lo fuimos trabajando y ahora estamos con este proyecto a escala nacional que vamos a partir este año”, cuenta.

-¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con niños incorporando el mundo digital?

-La motivación en educación se ha desplomado en el último tiempo. Incluso a los niños de uno les hace poco sentido la escuela. Porque pasan de estar pegados con las pantallas a la clase. Yo siento que al sistema educativo chileno le pegamos mucho. En general a la educación pública le dan como caja, la desmotivación que nosotros como sociedad le damos a las escuelas es dramática. El profesor está aportillado, el director, los niños. Y cuando le das una visión al profesor, esto lo puedes hacer así, puedes innovar, que es lo que hacemos en Los Creadores, esos niños empiezan a pensar que lo pueden hacer. Les dan premios, van a la televisión y empiezan a pensar `oye, pero yo podría ser ingeniero de la Nasa, podría desarrollar mi propio negocio´. Eso para mi es muy muy potente, muy significativo. 

-¿Cómo se enfrenta a adicción de los niños a las pantallas? 

-Como todas las cosas, con límites. Porque uno no le pasa cocaína a los niños de tres años. Y esto apunta al mismo sector de cerebro. Y también con mucha educación. A mi me angustia que este tipo de temas no se discutan en los colegios, porque finalmente los temas tecnológicos tienen unos dilemas éticos tremendos. Y yo siento que de verdad la humanidad se está pegando un salto y nos estamos convirtiendo en otra cosa distinta a la que éramos: el ser humano se está convirtiendo en un algo digital.