Esclavitud moderna: todos podemos marcar la diferencia

El 2013 la ONU declaró 30 de julio como el Día Mundial contra la Trata de Personas para concientizar sobre la gravedad de esta vulneración a los derechos humanos que se ha agravado con la pandemia.

Cada año, miles de hombres, mujeres y niños son víctimas de la trata de personas, un delito que se define como la captación, traslado, la acogida o recepción de personas con fines de explotación usando amenazas, el uso de la fuerza, rapto, fraude, engaño, abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra. 

Se estima que, al menos, 40 millones de personas han sido afectadas directamente por la trata, principalmente mujeres y niñas, quienes representan el 46% y 19% de todas las víctimas respectivamente.

Para concientizar y reflexionar acerca de la magnitud de este fenómeno, la ONU estableció el 30 de julio como el Día Mundial contra la Trata de Personas.

EL EFECTO PANDEMIA

Con la llegada del COVID-19 y las medidas de restricciones, la situación de la trata de personas se ha agravado. 

De acuerdo a Carolina Rudnick, presidenta de la Fundación Libera, la pandemia ha agravado el fenómeno de la trata debido a que los gobiernos han tenido menos capacidad de fiscalización. Además, la pérdida de empleos, que ha dejado a millones de personas sin trabajo en todo el mundo, ha aumentado la vulnerabilidad de las víctimas, quienes hoy son más susceptibles a caer en falsas promesas de empleos, ya sea en sus propios países como en el extranjero. 

Según lo indicado por Carolina Rudnick, el 80% de la trata se da en el sector privado, pero todos y todas podemos tener un rol activo para combatir estas prácticas, ya sea evitando comprar productos elaborados con trabajo forzado o, adicionalmente, revisando los riesgos de trata que pueden haber a la hora de ofrecer un trabajo para que los intercambios sean justos.

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