La Vida en el Vertedero de La Chimba

Al vertedero municipal van a parar cerca de 600 toneladas de basura al día, el lugar es un foco de riesgo sanitario, pero es el sustento de cientos de personas.
Franciso Pacheco

Antofagasta es una ciudad llena de contrastes. El PIB per cápita promedio anual es de US$37.205, el más alto de Chile y similar al de países de Europa debido a la potente actividad minera que predomina en la zona, pero no todos los habitantes disfrutan de las riquezas que genera la minería.

Al vertedero municipal La Chimba van a parar cerca de 600 toneladas de basura al día. Se ubica al noreste de Antofagasta desde hace al menos 30 años y es uno de los más grandes de Latinoamérica. El lugar es un foco de riesgo sanitario, especialmente para las dos mil personas que viven en los cinco campamentos aledaños, en su mayoría extranjeros.

En 2014 el Gobierno Regional inició el Plan de Superación de Campamentos en Antofagasta con el fin de abordar la situación de las familias que allí viven y ayudar a estrechar la segregación de toda índole: educacional, laboral, de participación social, etc.

La basura es el sustento de cientos de personas. En el vertedero trabajan cerca de 170 recolectores, los que hace nueve años se agrupan en el Sindicato de Trabajadores Independientes de La Chimba. Recogen todo tipo de desechos: Plásticos, latas, papeles o cartones que luego venden por kilo, y también juguetes y ropa, pequeños descubrimientos que ponen a la venta en ferias libres. Esta labor que les permite sobrevivir, al mismo tiempo ayuda a descongestionar el basural.

La mayoría de los recolectores vive en los campamentos de La Chimba. Suben cerca de las 6 de la mañana al vertedero e incluso algunos continúan trabajando en la noche. Aprovechan al máximo lo que les brinda el lugar. Acopian todo lo que les sirva para reutilizar, vender o incluso alimentarse. Otros viven ahí mismo.

Tras varios años en que los vecinos de la zona norte lucharon por erradicar el vertedero debido a la contaminación, en 2015 la empresa Amphos 21 ganó la licitación para realizar estudios de recuperación de los suelos del basural y definir qué proyecto es factible desarrollar. Paralelamente se planea abrir el primer relleno sanitario de Antofagasta en Chaqueta Blanca, con el que se espera resolver la disposición final de los residuos domiciliarios, lejos de los habitantes de la comuna.

En abril del año pasado la resolución de calificación ambiental del proyecto fue aprobada y ya comenzaron las obras.