Navegando con Propósito

Entre tanta incertidumbre y contracción, las empresas B fueron capaces, gracias a la fuerza de su propósito, de levantarse y reinventarse con fuerza y hacerse cargo de su rol social, buscando soluciones innovadoras en conjunto con sus comunidades.
Zdenka Astudillo
Directora ejecutiva Sistema B

Un año ha pasado desde que un indeseable virus se instaló en nuestro planeta sin distinción de países, razas, ni condición social. 15 meses atrás todo lo que hemos vivido este año habría sido catalogado de ciencia ficción o quizás un muy mal chiste. Sin embargo, la realidad ha sido otra. Hasta ahora, más de un millón de personas en todo el mundo no pasarán las fiestas de fin de año con sus seres queridos y miles de millones de personas, de una u otra forma nos hemos visto obligados a cambiar nuestra acostumbrada vida, ya sea por salud, por trabajo, o simplemente por la rutina de cada día. 

Pero no todo lo que trajo este virus ha sido negativo. El teletrabajo se instaló como una impensada nueva forma de trabajar, las celebraciones por videollamada, el compatibilizar vida familiar y laboral y el homeschooling pasaron a ser actividades cotidianas. Nadie quedó exento, y en ese contexto obligado hubo que descubrir la forma de seguir adelante y aprender más que nunca a “pensar fuera de la caja” de lo cual tanto se había hablado, pero cuya práctica era poco común. 

Sistema B, por su parte, nace fuera de la caja. Apuntamos a una economía que pueda crear valor integral para el Mundo y la Tierra, promoviendo formas de organización económica que puedan ser medidas desde el bienestar de las personas, las sociedades y el planeta. Y es así que uno de los pilares de nuestro accionar son las empresas B, quienes independientemente de su industria, tamaño y localización, declaran y se guían por un propósito, dándole sentido a su misión. Son empresas que miden su impacto social y ambiental, y se comprometen de forma personal, institucional y legal a tomar decisiones considerando las consecuencias de sus acciones tanto en la comunidad como el medio ambiente.

En este tiempo de tanta incertidumbre y contracción, nuestro foco de acción se centró en estar cerca de ellas. Nos reunimos con más de 100 empresas B chilenas para conocer sus dolores, saber cómo estaban y poder entregar un espacio de contención. E impresionantemente, pese a toda la adversidad presente, constatamos con gran orgullo que, al igual que muchas otras organizaciones que fueron golpeadas por la pandemia e incluso antes por el estallido social, las empresas B fueron capaces, gracias a la fuerza de su propósito, de levantarse y reinventarse con fuerza, hacerse cargo de su rol social, buscando soluciones innovadoras en conjunto con sus comunidades, creando nuevos espacios, nuevos modelos de negocio, generando alianzas y sobre todo escuchando mucho a otros. 

Fue entonces que nos dimos cuenta que era fundamental compartir esto con todos: historias de resiliencia y acciones que han estado llevando a cabo las empresas B para enfrentar la situación actual y que van desde conectar en primer lugar con su norte, con su gente y también con otras organizaciones y apostar porque muchas de estas prácticas puedan ser replicables, al mismo tiempo que impulsar a todas las empresas a soñar, a repensar y a diseñar una nueva forma de hacer negocios. Son relatos de compañías que continuaron navegando guiadas por su propósito, y a partir de él, lograron levantarse en medio de la crisis. 

Las crisis seguirán aconteciendo, muchas de ellas se sucederán sin que podamos intervenir para detenerlas, evidente es la inequidad social y la crisis climática que no da tregua. Sin embargo, cómo decidamos enfrentarlas es lo que nos permitirá distinguir el horizonte y navegar hacia él. Es urgente un cambio de mentalidad, una revisión de nuestras prácticas, de las relaciones que entablamos, de las conversaciones que sostenemos. Desde Sistema B estamos seguros que comenzar declarando un propósito que nos conecte con el triple impacto y guiarnos día a día por él, nos permitirá enfrentar de forma distinta los acontecimientos que se presenten, siendo una forma sincera y efectiva no sólo de llegar más lejos sino que además llegar todos juntos.