Diego Neira: El profesor de tenis que convirtió su raqueta en su herramienta más solidaria

Catalina Mardones

En la comuna de Lo Espejo hay un pequeño gran oasis deportivo. Es la fundación Futuros Para el Tenis, donde Diego Neira comenzó como aprendiz y hoy se luce como profesor, devolviendo la mano a niños y niñas de la población Santa Adriana y de otras comunas. 

Diego Neira tiene 21 años y desde los 13 juega tenis. Comenzó tarde, según dice él, pero eso no lo desmotivó para aprender y alimentar su pasión por este deporte al que le ha dedicado su vida y que posiblemente se la transformó.   

Las mismas canchas que lo vieron aprender, hoy lo reciben como profesor. Se trata de la Fundación Futuros Para El Tenis, una escuela de tenis ubicada en la población Santa Adriana en Lo Espejo, donde Diego y otros profesores imparten clases gratuitas a más de 300 niños en riesgo social y, además de darles mayor acceso al deporte, mejoran su calidad de vida a través de él. 

Una segunda casa 

“La fundación es como un oasis”, dice Diego, y es que cuando niño ahí se distraía y compartía con todos, desde sus compañeros hasta el tío del kiosko. Diego pasaba más tiempo en las canchas que en su casa, salía del colegio en el centro de Santiago y tomaba la micro para llegar a la fundación. Si no había comido le preparaban un pan y si estaba aburrido llegaba más temprano. Ese mismo sentido de pertenencia quiere que tengan sus 18 alumnos, sin dejar de lado la competencia y excelencia. 

“Eso es lo que buscamos en la fundación, que los niños la pasen bien, se distraigan un poco de los problemas que puedan tener, ya sean familiares, personales, del colegio o en la casa. Tratamos que se olviden un poquito y que sea una herramienta de educación, pero también de distracción”, cuenta Diego.

Devolviendo la mano

Hoy Diego cursa su tercer año de Ciencias del Deporte, carrera que eligió para continuar con su pasión y para entregarle a otros niños lo mismo que la fundación le entregó a él; para devolver la mano a Richard, fundador de Futuros Para El Tenis, que fue el primero en invitarlo; y para seguir aprendiendo, ahora desde el otro lado, como el adulto y profesor. 

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